BLOGS
1 de cada 10

Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

Ser yo mismo y distinto a los demás

Por Javier Termenón

La identidad es la conciencia que una persona tiene de ser ella misma y distinta de las demás.

Son los rasgos propios que definen a un individuo o a una colectividad caracterizándolos frente a los demás.

La identidad, por otro lado es algo inalienable y definitorio de cada persona, único e irrepetible.

Identificarse con un colectivo de personas supone por tanto compartir una serie rasgos con el conjunto de personas que lo forman.

Una parte de mis características personales se funden en forma y fondo con las características de las demás personas que forman ese grupo y ahí comienza la identificación.

Ilustración de Javier Termerón
Ilustración de Javier Termerón

No me identifico con el colectivo LGTB por ser gay. No funciono así. Me identifico porque a causa de alguno de los rasgos de mi identidad me he sentido excluido, minoría y diferente.

Esencialmente no soy activista de este colectivo ni de ningún otro. No creo en los grupos; creo, sí, que pueden fomentar comportamientos compasivos y/o humanitarios, pero también pueden etiquetar y clasificar con crueldad las diferencias y elevar su identidad de grupo a la categoría de dogma.

No creo en las masas, me asustan; sospecho que de entre ellas pueden surgir el enfrentamiento violento, el linchamiento, la lapidación, el acoso y lo que es peor: el anonimato de quienes perpetran y fomentan estos comportamientos y su consecuente impunidad.

Estoy dividido, es un rasgo de mi identidad ser entusiasta y temeroso a un tiempo y cuando me escucho, escucho ambas voces.

Tengo una inquebrantable fe en el ser humano, pero también tengo mis reservas, lamentablemente muy fundadas. Y lo curioso es que esa fe y esas reservas, todo junto, son la verdadera causa de que esté escribiendo esto.

Mis reservas son por todas y cada una de las vulneraciones de derechos documentadas o por documentar que el ser humano protagoniza cada día.

Mi fe en el ser humano me hace creer que un conjunto de personas puede formar un colectivo que haga visible y denuncie cada una de esas vulneraciones, otorgando un rasgo de identidad a la minoría y quitándole a las masas el poder de aplastar.

Falible y descreído, confiado y entusiasta. Esos son algunos de los rasgos de mi identidad, los que pongo en este colectivo. No se me busca y se me quiere en él por amar como amo: mi identificación es haber sentido la exclusión y percibirme sin peso por ser una minoría, haber notado la brutalidad dogmática de un grupo, la etiqueta clasificadora, el linchamiento, la lapidación y el acoso anónimo e impune. Para quienes me han hecho sentir esto no tengo palabras.

Pero sí me gustaría que les quedara claro, a quienes esgrimen una estadística como motivo de descrédito, que la fría tabula rasa de la estadística vendrá a situarnos a todos en otras muchas minorías. La más brutal de todas ellas: que cada persona es única e irrepetible.

Javier Termenón. Fotografía de Laura Ramírez
Javier Termenón. Fotografía de Laura Ramírez

3 comentarios

  1. Dice ser asd

    Yo tambien soy unico…tengo defectos que me definen pero tambien virtudes que me hacen unico (que no gay). Por suerte hay gente en este mundo abierta y con empatía que te hacen disfrutar del camino. Existen tantas realidades como personas.

    Yo, minoría absoluta.

    29 septiembre 2014 | 09:40

  2. Dice ser voyance gratuite par mail

    Wow, el sombrero, que es super completo su sitio.

    29 septiembre 2014 | 11:37

  3. Dice ser y los platillos volantes, y ....

    Las mayorías, desde siempre, han sido sumisas, temerosas, aborregadas. Estamos en el presente que estamos, disfrutando del os derfechos y avances de toda índole, porque uno scuantos seres se atrevieron a pensar diferente lo que era absolutamente verdad rotunda. La Historia de la Humanidad, con su pomposidad autoproclamada, no pasa de ser un cuento de terror de brutalidad e ignorancia inconmensurables, o algo así.
    Fíjense si hemos sido torpes y vanidosos, que pretendimo smantener quieta la Tierra, y plana, a gusto de las grandes sabidurías. También cabe destacar el cuento de buscar la energía positiva del Universo. Cuidado, díganselo a un astronauta que saque la piern apor la escotilla de la nave. Oh, la energía positiva del Universo, y la antena auto creada, por supuestísimo, para eliminar la negativa… Si es un no parar…. COntinentes que se hunden, así, porque sí, sin más, tremenda catástrofe planetaria, pero que va, estaba flotando y se hunde, glubs… Y la scaras pintadas en paredes, y los fantasmas, y lso muertos que hablan a magnetófonos, y los pies que caminan solos por las carreteras, y los monstruos del lago, y los dragones lanzando fuego sin chamuscarse lo sbigotes, a puritito gas o pimienta picona… Me vi a callar porque…

    29 septiembre 2014 | 15:29

Los comentarios están cerrados.